Un barco bien mantenido no solo es sinónimo de seguridad, sino también de ahorro a largo plazo. En Rumbomed sabemos que el mar no perdona la falta de previsión.
El salitre, la humedad y el uso constante exigen una rutina de cuidado rigurosa. Ya sea un velero de alquiler o tu propia lancha motora, el mantenimiento preventivo es la clave para evitar averías costosas en mitad de una jornada de relax.
En el mar, la mejor improvisación es la que nace de una revisión impecable en puerto.
Capitanía Rumbomed
El Corazón de la Embarcación: El Motor
El motor marino opera en condiciones extremas. El mantenimiento preventivo incluye el cambio de aceite, revisión de filtros de combustible y la inspección del sistema de refrigeración por agua salada.
Fluidos y Filtros
Control de aceite, refrigerante y decantadores de agua en el combustible.
Rodete (Impeller)
Sustitución anual del rodete de la bomba de agua para evitar sobrecalentamientos.
Cuidado del Casco y Ánodos de Sacrificio
La protección galvánica es crítica. Sin ánodos en buen estado, la electrólisis devorará las partes metálicas de tu motor y casco. Recomendamos una inspección visual cada trimestre.
Puntos Clave
- Limpieza de obra viva (algas y caracolillo)
- Estado de la patente (antifouling)
- Revisión de grifos de fondo
Señales de Alerta
- Ánodos desgastados más del 50%
- Aparición de ósmosis (burbujas)
- Vibraciones inusuales en la hélice